De acuerdo con las autoridades, Hernán Bermúdez —también conocido como “El Abuelo” o “Comandante H”— ingresó a Paraguay desde Brasil a través del punto fronterizo de Foz de Iguazú con destino a Ciudad del Este, tras haber pasado previamente por Panamá. El funcionario Jalil Rachid explicó que, aunque se conoce su ruta, la fecha exacta de su entrada aún no ha sido determinada.
Durante su estancia en el país, Bermúdez se mantuvo en la clandestinidad, desplazándose únicamente con un reducido círculo de confianza, en el que se encontraba su esposa. Ella fue puesta a disposición de la Fiscalía paraguaya por presuntas irregularidades migratorias. Según las investigaciones, la pareja habría ingresado a territorio paraguayo en mayo, aunque su registro formal data de agosto.
Operaciones frustradas en territorio paraguayo
El titular de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Jalil Rachid, señaló que Bermúdez no tuvo tiempo suficiente para consolidar una estructura criminal en Paraguay.
“De haber contado con más tiempo, sí podría haber instalado alguna red criminal aquí en el país”, advirtió.
Las autoridades destacaron que su detención evitó el establecimiento de operaciones ilícitas presuntamente vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Cargos legales y proceso de extradición
En México, Bermúdez enfrenta acusaciones por asociación delictuosa, extorsión y secuestro exprés en Tabasco. Sobre su situación legal, Rachid informó que ya está en marcha el proceso de extradición, aunque este dependerá de los recursos legales que interponga la defensa.
“La extradición es un proceso bastante engorroso porque requiere documentaciones tanto de México como de Paraguay. Tiene su tiempo, lleva su tiempo”, explicó el funcionario.
Vínculos familiares con actividades ilícitas
Además, se confirmó que un sobrino de Bermúdez, Gerardo Bermúdez Arreola, fue detenido hace dos meses en Paraguay. De nacionalidad mexicana, actualmente permanece bajo arresto domiciliario en Mariano Roque Alonso, acusado de actividades relacionadas con juegos de azar.
Esta conexión familiar refuerza la vigilancia internacional sobre el grupo y respalda las sospechas de su implicación en diversas actividades ilícitas.






