El caso del tortura y asesinato de tres mujeres en vivo ha conmocionado a Argentina, luego de que los presuntos agresores transmitieran el hecho por una cuenta privada en Instagram. Las víctimas, Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Morena Gutiérrez, fueron asesinadas en La Matanza, mientras 45 espectadores presenciaban los horribles actos.
Narco detrás del triple homicidio
Javier Alonso, ministro de seguridad, confirmó que el asesinato fue un acto de disciplina por parte de una organización narcotraficante. Uno de los cuatro detenidos confesó y permitió que los investigadores dimensionaran el horror.
Según Alonso, la transmisión no fue impulsiva sino una estrategia deliberada del líder narco para infundir terror: “Esto le pasa al que me roba droga”, habría dicho durante la emisión. Este tipo de actos forma parte del modus operandi de las células criminales, buscando mantener el control sobre el territorio y prevenir futuros robos de estupefacientes.
Rastreo de las víctimas y hallazgo de cuerpos
Las tres mujeres fueron vistas por última vez subiendo voluntariamente a una camioneta Chevrolet Tracker blanca. Sus teléfonos celulares, todos iPhone, ayudaron a los investigadores a localizar la vivienda donde hallaron los cuerpos desmembrados, escondidos al fondo de la propiedad.
Víctimas sufrieron tortura extrema
Las autopsias revelaron la brutalidad del crimen:
- Lara Morena Gutiérrez (15 años): sufrió la amputación de los cinco dedos de la mano izquierda y de una oreja antes de ser degollada.
- Brenda del Castillo (20 años): recibió múltiples puntazos en el cuello y golpes en la cara; finalmente murió por un golpe que provocó hundimiento de cráneo. Posteriormente le abrieron el abdomen.
- Morena Verdi (20 años): fue golpeada en el rostro y murió por luxación cervical tras quebrarle el cuello.
Este patrón confirma que el tortura y asesinato de tres mujeres en vivo no solo fue planeado, sino extremadamente cruel, utilizado como venganza por el robo de narcóticos.
La banda y el presunto autor intelectual
La investigación apunta a una red de narcotráfico de Buenos Aires, que provee drogas al conurbano sur. La vivienda donde hallaron a las víctimas era una base de operaciones del grupo.
El líder identificado, un peruano de 23 años conocido como “el pequeño ‘J’ o Julito”, continúa siendo buscado. De los cuatro arrestados, dos fueron sorprendidos limpiando la propiedad y los otros dos serían los dueños del inmueble. En los allanamientos se hallaron raciones de comida, billetes de baja denominación y un búnker desalojado horas antes.






