El sector restaurantero de Cancún enfrenta uno de los peores momentos en su historia, comparable con la crisis de la pandemia de 2020-2021, según Julio Villarreal Zapata, dirigente de Canirac. La caída en las ventas y la baja afluencia turística han puesto en jaque a negocios de todo tamaño.
Septiembre y octubre, meses críticos para restaurantes
Según Villarreal Zapata, la caída en ventas durante septiembre llegó hasta un 40%, superando cualquier registro previo, incluso durante la pandemia. Aunque reconoce que estos meses históricamente registran menos turistas, la magnitud de la caída actual preocupa a los empresarios.
El dirigente confía en que con el inicio de la temporada alta en noviembre, el panorama pueda mejorar de manera significativa para el turismo y el sector restaurantero.
Problemas de informalidad afectan a los negocios
La informalidad también golpea al sector. Datos del INEGI señalan que aproximadamente un 42% de los negocios operan en la informalidad, lo que genera competencia desleal y pérdida de clientes para establecimientos regulados. Esto repercute directamente en la rentabilidad de restaurantes y cafeterías formales.
Impacto económico a nivel nacional
Villarreal Zapata aclara que la crisis no es exclusiva del Caribe mexicano. La pérdida de poder adquisitivo de los consumidores y la caída en el gasto familiar han reducido el consumo en restaurantes a nivel nacional. Cada peso rinde menos, y las salidas a comer fuera se convierten en un lujo que muchas familias recortan.
Sector náutico refleja situación similar
La crisis no solo afecta a los restaurantes. Francisco Fernández Millán, presidente de los Asociados Náuticos de Quintana Roo, reportó ocupaciones de menos del 20% en embarcaciones turísticas, obligando a empresas a recurrir a “días solidarios” o suspensiones de sueldo. Esta situación refleja un panorama económico complicado para todo el turismo en Cancún.
Perspectivas para el futuro cercano
A pesar de los desafíos, empresarios y autoridades confían en la recuperación del sector restaurantero con la llegada de la temporada alta. Sin embargo, las estrategias de formalización, incentivos y promoción turística serán clave para estabilizar la actividad económica y proteger empleos.






