El colectivo ambientalista Sélvame del Tren denunció que más de 120 cuevas y cenotes han sido dañados por la construcción del Tramo 5 del Tren Maya en Quintana Roo, una cifra muy superior a las ocho afectaciones reconocidas oficialmente por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Esta revelación ha reavivado el debate sobre el verdadero impacto ecológico del megaproyecto.
De acuerdo con José Urbina Bravo, buzo y fundador del movimiento ambiental, el daño se extiende desde Cancún hasta Tulum, pasando por Playa del Carmen y Puerto Morelos. En estas zonas se trazaron las vías del tren, lo que provocó un daño profundo en el acuífero y en los sistemas subterráneos que conforman una parte crucial de la selva maya.
Contrastes entre ambientalistas y autoridades
“Son más de 120 cuevas afectadas. Debemos recordar que el trazo fue perforado alrededor de 15 mil veces con pilotes, lo que dañó el acuífero y los sistemas subterráneos. Aunque no todas tengan una abertura directa al tramo, muchas están siendo contaminadas en este momento”, advirtió Urbina Bravo.
Las declaraciones del activista contrastan con lo dicho por Alicia Bárcena Ibarra, titular de la Semarnat, quien reconoció ante diputados únicamente ocho casos de daño. La funcionaria aseguró que ya se realizan trabajos de limpieza y retiro de concreto, con el objetivo de mitigar los impactos ambientales en la zona.
Ecosistemas en riesgo y silencio oficial
No obstante, Urbina Bravo insistió en que el deterioro es más severo de lo admitido oficialmente. Además de cuevas y cenotes, existen múltiples dolinas y humedales con alteraciones graves.
“Estas dolinas son fuentes de vida para una gran cantidad de animales, sistemas que están siendo destruidos”, añadió el activista.
El reconocimiento tardío de la Semarnat ocurre más de un año después de la conclusión del proyecto federal. Durante el sexenio pasado, el gobierno aseguró que no se talaría un solo árbol, algo que ha sido desmentido por diversas organizaciones ambientales desde entonces.
Avances en la segunda fase del proyecto
Mientras tanto, el proyecto continúa avanzando en su segunda fase, enfocada en el transporte de carga. Esta semana, la Federación anunció nuevas expropiaciones en Valladolid, Yucatán, y Bacalar, Quintana Roo, con el argumento de causa de utilidad pública.
Con estas acciones, se busca regularizar los terrenos por donde ya corre la vía del tren. Sin embargo, el megaproyecto sigue generando polémica por su impacto ambiental y social en la Península de Yucatán, un debate que está lejos de concluir.






