La presidenta Dina Boluarte fue destituida de su cargo luego de que el pleno del Congreso de Perú aprobara su remoción por “permanente incapacidad moral” para enfrentar al crimen organizado. La votación marcó un hecho sin precedentes en la historia política peruana, pues se logró con 122 votos a favor de un total de 130, superando ampliamente el mínimo requerido.
Congreso aprueba la destitución en votación histórica
El Parlamento peruano debatió cuatro mociones de vacancia que cuestionaban la capacidad de la mandataria para hacer frente a la creciente inseguridad ciudadana. Tras varias horas de deliberación, se alcanzó una votación histórica con una mayoría abrumadora a favor de la destitución.
Este proceso se llevó a cabo sin la presencia de la presidenta Dina Boluarte, quien no acudió al Congreso para presentar sus argumentos de defensa.
El contexto político que llevó a la decisión
La primera mujer en ocupar la presidencia del país llegó al poder en 2022, tras la caída de Pedro Castillo. Durante su mandato de dos años y diez meses, gobernó gracias al apoyo de bloques conservadores que controlan el Congreso. Paradójicamente, esos mismos grupos promovieron su salida.
Diversos partidos presentaron mociones para declarar su incapacidad moral permanente, señalando su falta de respuesta efectiva frente a hechos violentos como el reciente ataque armado en un concierto de cumbia en un local militar.
Los actores políticos detrás del proceso
Una de las mociones fue presentada por partidos progresistas y de izquierda, mientras que otras tres provinieron de grupos ultraconservadores como Renovación Popular, el Bloque Socialista y Podemos Perú.
Entre los líderes con aspiraciones presidenciales que apoyaron la destitución destacan Rafael López Aliaga, alcalde de Lima, y José Luna, empresario y líder de Podemos Perú. La convergencia de estos sectores reflejó un inusual consenso político.
Lo que viene para el país tras la destitución
La destitución abre un escenario de incertidumbre política en Perú. El Congreso deberá definir en los próximos días los pasos para la sucesión presidencial y la convocatoria de nuevas elecciones.
La caída de la presidenta Dina Boluarte marca un momento decisivo para el país, con posibles repercusiones en la estabilidad institucional y en la confianza ciudadana hacia el sistema político.






