En un intenso debate legislativo, la Ley del IEPS fue aprobada con modificaciones que elevan los gravámenes sobre bebidas saborizadas, cigarros, videojuegos y juegos de apuestas, provocando diversas reacciones entre legisladores, industria y ciudadanía. La reforma busca, según sus impulsores, promover un consumo más saludable y mejorar la recaudación fiscal.
Cambios más relevantes en la Ley del IEPS
Entre los ajustes más importantes de la Ley del IEPS, destaca el incremento del impuesto a refrescos de 1.64 a 3.08 pesos por litro. Sin embargo, se propuso reducir a 1.50 pesos por litro las bebidas sin azúcar como incentivo al consumo de opciones light o cero. Para los cigarros, la tasa aumentará de 160 a 200 por ciento, con un ajuste gradual de 0.85 a 1.15 pesos por unidad de 2026 a 2030. Además, los videojuegos violentos y los juegos de apuestas verán un aumento del 8% y 50% respectivamente, en todas sus modalidades.
Reacciones de legisladores y oposición
El debate sobre la Ley del IEPS evidenció fuertes divisiones. Legisladores de la oposición calificaron los aumentos como regresivos y recaudatorios, mientras que la bancada oficial argumentó que los impuestos son medidas de salud pública. Se criticó la falta de transparencia sobre la utilización de los recursos recaudados y la ausencia de un plan específico para que el dinero beneficie directamente a hospitales o programas de prevención.
Impacto en la población y en la industria
El aumento de impuestos derivados de la Ley del IEPS afecta principalmente a consumidores de refrescos, tabaco y productos digitales. Expertos señalan que estas medidas pueden incentivar hábitos más saludables, pero también pueden generar un impacto económico en familias y pequeños comercios. La industria ha manifestado su desacuerdo y busca negociar cuotas especiales, especialmente para bebidas con bajo contenido calórico.
Perspectivas y próximos pasos
La Ley del IEPS ahora pasará al Senado para su revisión y eventual aprobación final. Se espera que los legisladores evalúen las reservas presentadas y consideren ajustes que equilibren la salud pública con la carga fiscal. La población sigue atenta a cómo estos cambios impactarán en el costo de productos cotidianos y en la disponibilidad de recursos para servicios sanitarios.






