La incineradora Xibalbá de Chetumal ha generado gran indignación tras reportes de que entregaba tierra en lugar de las cenizas de las mascotas de los dueños. La situación ha provocado denuncias masivas, intervención de autoridades y un debate sobre la regulación de servicios funerarios para animales en Quintana Roo.
Descubrimiento de restos abandonados
Hasta el momento, las autoridades localizaron 23 cuerpos de perros y gatos en un lote baldío, algunos envueltos en las mismas sábanas con las que fueron entregados a la incineradora. Las agrupaciones defensoras de animales denunciaron que los restos fueron manejados sin respeto, mientras que los propietarios recibieron simples cajas con tierra.
La incineradora Xibalbá enfrenta fuertes señalamientos por presunto fraude y mal manejo de los cuerpos, lo que ha encendido la indignación ciudadana.
Procedimientos legales y denuncias
Se ha habilitado la carpeta de investigación PPA/DP/PPAA/DSPDA25/024/25, invitando a quienes sospechen haber sido víctimas a presentar su denuncia formal. Las autoridades recomiendan grabar en video el momento en que se abra la caja con las supuestas cenizas para respaldar los procedimientos legales.
El caso salió a la luz después de que una mujer entregara a su perro para cremación y, al día siguiente, encontró los restos de su mascota en un terreno baldío, envuelto en la misma sábana.
Reacciones de autoridades y sociedad
El presidente municipal de Bacalar, José Alfredo Contreras Méndez, expresó su solidaridad con las familias afectadas y condenó el engaño. Señaló que se aplicará todo el peso de la ley a los responsables.
El suceso ha encendido las alertas sobre la falta de regulación en servicios funerarios para mascotas y ha movilizado a asociaciones protectoras que exigen justicia.
Impacto y exigencias ciudadanas
La situación ha provocado indignación generalizada en Quintana Roo, generando un llamado a revisar la regulación de incineradoras y garantizar que los servicios funerarios para mascotas se realicen con respeto y responsabilidad. La presión social busca evitar que la incineradora Xibalbá y otros establecimientos similares cometan fraudes o manejen inadecuadamente los restos animales.






