En una velada marcada por sorpresas, colaboraciones inesperadas y una clara celebración de la diversidad musical, los Grammy Latinos volvieron a posicionarse como uno de los eventos más influyentes de la industria. Desde grandes figuras consagradas hasta talentos emergentes, la gala ofreció momentos que definieron el espíritu actual de la música hispana.
Una ceremonia llena de homenajes y contrastes
La edición número 26 presentó una mezcla equilibrada entre artistas legendarios y nuevas voces que están transformando el panorama musical. Dentro del escenario, los ritmos urbanos se fusionaron con el regional mexicano, lo tropical, el pop y la música de autor, creando una narrativa que dejó claro por qué esta premiación continúa dominando la conversación cultural año tras año. En este contexto, la relevancia de los Grammy Latinos como plataforma para la internacionalización artística volvió a quedar demostrada.

Apertura cargada de energía y simbolismo
Carlos Santana, Christian Nodal, Maluma, Grupo Frontera y Édgar Barrera marcaron el inicio de una gala que desde sus primeros minutos mostró la importancia de la mezcla de géneros. Bad Bunny inauguró el listado de ganadores al obtener el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, un logro que subrayó la influencia global del género.

El folclor mexicano se hizo presente
Desde México, Pepe Aguilar llevó una estampa cargada de tradición con mariachi, ballet y charrería, mientras interpretaba “El Cihualteco” y “El fuereño”. Christian Nodal regresó más tarde al escenario para celebrar su triunfo en Mejor Música Ranchera con “¿Quién + como yo?”, dedicando el logro a su familia y a la comunidad que lo impulsa.
Raphael y la ovación de la noche
Uno de los instantes más memorables llegó con Raphael, homenajeado como Persona del Año. Su interpretación de “Qué sabe nadie” y “Mi gran noche” provocó que el público se pusiera de pie en un emotivo reconocimiento a su trayectoria.
Colaboraciones que destacaron
Morat, Marco Antonio Solís, Karol G, Fuerza Regida y Grupo Frontera aportaron momentos muy comentados, destacando el tema “Marlboro rojo” y la colaboración “Coleccionando heridas”. Bad Bunny volvió a escena al conquistar el premio a Mejor Canción Urbana con “DtMF”.

Un impulso para las nuevas generaciones
Paloma Morphy fue reconocida como Mejor Nueva Artista, dedicando su triunfo a quienes buscan oportunidades y alentando a los jóvenes a compartir su trabajo sin miedo. Karol G reforzó ese mensaje al afirmar que regresar a sus raíces creativas fue clave para su éxito.
La música como espacio de reinvención
Alejandro Sanz, ganador a Mejor Grabación del Año por “Palmeras en el jardín”, expresó que ha vuelto a enamorarse de la música, reflejando la fuerza emocional que caracterizó a esta edición.






