Gramma, considerada la tortuga más longeva del Zoológico de San Diego y una de las especies más queridas por los visitantes, falleció a los 141 años. La presencia de esta tortuga marcó la historia del parque y se convirtió en una figura entrañable para generaciones enteras que crecieron visitándola.
Un símbolo con más de un siglo de historia
Gramma nació en estado silvestre a inicios del siglo XX y llegó al Zoológico de San Diego entre 1928 y 1931, procedente del Zoológico del Bronx. Formó parte del primer grupo de tortugas de Galápagos que integraron la colección del parque, convirtiéndose en un símbolo y en un vínculo directo con más de cien años de historia.
Durante su larga vida, esta ejemplar coincidió con dos Guerras Mundiales, vio desfilar a 20 presidentes estadounidenses y ganó el apodo de “la Reina del Zoológico”. Su carácter dulce y tranquilo la volvió una figura inolvidable para miles de familias, muchas de las cuales compartieron fotografías y recuerdos en redes sociales tras el anuncio de su muerte.
Subtítulo con la frase clave: El legado de la tortuga en la conservación
El impacto de esta tortuga trascendió más allá de su vida en cautiverio. Su historia ayudó a visibilizar los esfuerzos globales de conservación y destacó la importancia de proteger a las especies longevas. Estos esfuerzos se han vuelto cruciales debido a que varias subespecies de tortugas de Galápagos se encuentran amenazadas o incluso extintas.
En programas de crianza en cautiverio, esta tortuga sirvió como embajadora de su especie, simbolizando las décadas de trabajo que han permitido liberar más de 10 mil crías en su hábitat natural desde 1965. Este mensaje se vuelve aún más relevante ante las amenazas derivadas de la pérdida de ecosistemas, la introducción de especies invasoras y el tráfico ilegal.
Una vida excepcional en un momento clave para su especie
La muerte de Gramma ocurre en un periodo en el que las tortugas de Galápagos experimentan avances esperanzadores. Este año, cuatro tortugas nacieron en el Zoológico de Filadelfia, todas de padres primerizos que superan el siglo de vida. En junio, Goliath, residente del Zoológico de Miami, logró convertirse en padre a los 135 años, un hecho que generó atención internacional.
La eutanasia humanitaria y su despedida
Las autoridades del Zoológico de San Diego informaron que Gramma fue sometida a eutanasia humanitaria el 20 de noviembre debido al avance de enfermedades óseas asociadas con su longevidad extrema. El equipo de veterinarios destacó que su calidad de vida se había deteriorado y que la decisión se tomó con el objetivo de evitar sufrimiento prolongado.
Un legado que seguirá vivo entre generaciones
Gramma no solo formó parte de la historia natural del zoológico, sino también de miles de familias que la visitaron durante décadas. Su figura seguirá siendo un referente de educación ambiental, conservación y admiración por las criaturas que habitan el planeta desde tiempos remotos.






