Desarrollo del partido del Barcelona en la Supercopa
El encuentro comenzó con un planteamiento defensivo del Real Madrid, que apostó por una línea de cinco en el fondo y un esquema de resistencia. El dominio del balón fue mayoritariamente del Barcelona, que intentó mover la defensa rival con circulación rápida y amplitud por las bandas, aunque sin generar demasiadas opciones claras en los primeros minutos.
Raphinha rompe el plan defensivo
La resistencia inicial se quebró tras un aviso previo. Luego de fallar una ocasión ante Courtois al minuto 35, Raphinha no perdonó un minuto después, cuando con su pierna izquierda cruzó el balón para adelantar al Barcelona. El tanto desestabilizó el planteamiento defensivo y obligó al Real Madrid a modificar su actitud sobre el campo.
Un cierre de primer tiempo frenético
El partido entró en un tramo de alta intensidad durante el tiempo añadido de la primera mitad. Vinícius Júnior rompió una racha de 16 partidos sin marcar con una acción individual, superando a varios defensores antes de definir para el empate. La reacción fue inmediata y, en la misma secuencia, Pedri filtró un balón preciso que Lewandowski transformó en el segundo gol, devolviendo la ventaja al Barcelona.
Tres goles en minutos que cambiaron el partido
Lo que estaba previsto como un breve descuento se extendió a más de siete minutos, periodo en el que se concentraron tres goles que alteraron por completo la dinámica del encuentro. El Barcelona salió beneficiado de ese intercambio, aunque el Real Madrid mostró capacidad de reacción y mantuvo el partido abierto.
Segunda parte: equilibrio y tensión constante
Tras el descanso, el ritmo disminuyó y el juego se volvió más táctico. El Real Madrid mantuvo su defensa ordenada, mientras el Barcelona buscó espacios con mayor paciencia, aunque le costó encontrar claridad en los últimos metros durante varios pasajes del complemento.
Empate y respuesta inmediata
En un tiro de esquina, Gonzalo García aprovechó una serie de rebotes tras un remate al travesaño para marcar el empate 2-2. El gol reanimó al Real Madrid y volvió a igualar las fuerzas, obligando al Barcelona a replantear su presión y acelerar el juego ofensivo.
Cambios decisivos y desgaste físico
Hansi Flick recurrió al banquillo para refrescar líneas, consciente del desgaste acumulado. El control territorial del Barcelona se intensificó en los últimos 20 minutos, empujando al rival hacia su propio campo y generando mayor presencia en el área contraria.
El gol definitivo y cierre del encuentro
Cuando el ingreso de Kylian Mbappé parecía inminente, Raphinha volvió a aparecer con un disparo que, tras un desvío, superó a Courtois y selló el 3-2 definitivo. El tanto fue determinante y dejó sin respuesta a un Real Madrid que ya mostraba signos claros de cansancio.
En los minutos finales, el Barcelona manejó la ventaja pese a una expulsión de Frenkie de Jong y a algunas llegadas aisladas del rival, asegurando así la victoria y el título en un clásico marcado por la intensidad y los detalles.






