En su primera decisión de política monetaria del año, el Banco de México (Banxico) mantuvo la tasa de interés en 7%, rompiendo con una racha de 13 recortes consecutivos iniciada en marzo de 2024. La decisión, tomada por unanimidad por la Junta de Gobierno, responde a una evaluación más cautelosa del entorno inflacionario y económico que atraviesa el país.
Factores económicos y fiscales
De acuerdo con el comunicado oficial, Banxico consideró oportuno hacer una pausa en el ciclo de relajamiento monetario ante:
- La revisión al alza de las previsiones inflacionarias
- La necesidad de evaluar los efectos de los cambios fiscales aplicados a inicios de 2026
- La apreciación del peso mexicano
- La debilidad reciente en la actividad económica nacional
Esta combinación de elementos llevó al banco central a mantener la tasa en su nivel actual para monitorear con mayor claridad el rumbo de la inflación.
Nueva proyección para la inflación
En un giro significativo, Banxico actualizó su proyección para alcanzar la meta inflacionaria del 3%. Ahora estima que esto ocurrirá hasta el segundo trimestre de 2027, en lugar del tercer trimestre de 2026 como había previsto en diciembre.
El banco también advierte que, aunque el balance de riesgos se ha vuelto más equilibrado, aún persiste un sesgo al alza, particularmente en los servicios, donde se espera una desinflación más lenta.
Moody’s cuestiona la credibilidad del banco central
Poco antes de esta decisión, Moody’s Analytics lanzó una crítica directa contra Banxico, acusándolo de haber perdido credibilidad por flexibilizar su política monetaria sin lograr controlar la inflación.
Según la agencia, el banco podría recuperar su reputación si detiene el relajamiento monetario. De forma simbólica, Banxico respondió al señalamiento deteniendo los recortes justo en la sesión posterior al comentario de Moody’s.
Menor crecimiento, pero política más cauta
Además del ajuste en los pronósticos inflacionarios, Banxico reconoció una actividad económica menor a la anticipada, con menos presiones por costos y un efecto limitado del tipo de cambio.
Este panorama refuerza la idea de que la institución seguirá evaluando sus próximos movimientos con prudencia, dejando la puerta abierta a ajustes futuros dependiendo del comportamiento inflacionario y del contexto internacional.






