Pakistán vuelve a colocarse en el centro de la atención internacional tras un ataque que ha estremecido a la población y reavivado el debate sobre la seguridad en el país. Un atentado suicida ocurrido en una mezquita chií a las afueras de Islamabad dejó decenas de víctimas durante las oraciones del viernes, en un hecho poco habitual en la capital de Pakistán, donde la violencia de este tipo no suele ser frecuente.
¿Qué ocurrió en las afueras de Islamabad?
Un atacante suicida detonó sus explosivos dentro de la mezquita chií Khadija Al-Kubra, provocando la muerte de al menos 31 personas y dejando más de 169 heridos, varios de ellos en estado crítico. El ataque ocurrió mientras decenas de fieles participaban en las oraciones del viernes, uno de los momentos de mayor afluencia en los templos musulmanes.
Las primeras imágenes difundidas por televisión y redes sociales mostraron escenas de caos: policías, rescatistas y civiles trasladando a los heridos a hospitales cercanos, mientras el recinto quedaba cubierto de escombros, sangre y gritos de auxilio.
Una escena de horror dentro del templo
Hussain Shah, uno de los sobrevivientes, relató que se encontraba rezando en el patio cuando escuchó una explosión fuerte y repentina. Al ingresar al interior, se encontró con una escena devastadora.
El relato de un sobreviviente
Según su testimonio, había cuerpos sin vida tendidos sobre el suelo alfombrado y decenas de personas heridas pidiendo ayuda. Calculó haber visto alrededor de 30 cadáveres, aunque el número de lesionados parecía ser mucho mayor, lo que coincide con los reportes oficiales posteriores.
¿Quién podría estar detrás del ataque?
Hasta el momento, ningún grupo se ha atribuido la autoría del atentado. Sin embargo, las sospechas recaen sobre organizaciones insurgentes activas en Pakistán, como el Talibán paquistaní (TTP) o una filial regional del Estado Islámico, ambos responsables de ataques previos contra la minoría chií en el país.
Estos grupos armados suelen dirigir sus acciones tanto contra fuerzas de seguridad como contra la población civil, lo que ha generado un clima constante de tensión en varias regiones del país.
Un repunte de la violencia insurgente
Aunque Islamabad no suele ser escenario frecuente de atentados, Pakistán ha experimentado un aumento significativo de la violencia en los últimos meses. Este repunte se atribuye principalmente a grupos separatistas baluchis y al Talibán paquistaní, aliado ideológico de los talibanes afganos.
Presencia de grupos extremistas
Además, una filial regional del Estado Islámico mantiene operaciones activas dentro del territorio, lo que complica aún más el panorama de seguridad nacional y mantiene en alerta constante a las autoridades.
Reacciones oficiales y acusaciones regionales
El comisionado adjunto de Islamabad, Irfan Memon, fue quien confirmó las cifras más recientes de víctimas. Por su parte, el ministro de Defensa, Khawaja Mohammad Asif, señaló que las investigaciones preliminares indican que el atacante habría cruzado entre Pakistán y Afganistán antes del atentado.
Pakistán ha acusado en repetidas ocasiones a Afganistán de albergar militantes del Talibán paquistaní, acusaciones que el gobierno de Kabul ha negado de forma constante. Aun así, el Ministerio de Relaciones Exteriores afgano condenó el ataque, calificándolo como una violación a la santidad de los lugares de culto.
Condena internacional y apoyo diplomático
El atentado generó una ola de condenas a nivel internacional. Países como Estados Unidos y bloques como la Unión Europea expresaron su solidaridad con las víctimas y sus familias. Varias embajadas en Islamabad también enviaron mensajes de condolencia y rechazo al acto terrorista.
Condenas desde el gobierno paquistaní
El presidente Asif Ali Zardari y el primer ministro Shehbaz Sharif condenaron el ataque en declaraciones separadas, calificándolo como un crimen contra la humanidad. Ambos ordenaron brindar toda la atención médica posible a los heridos y prometieron una investigación exhaustiva para dar con los responsables.
Llamado urgente a la población
Un destacado líder chií, Raja Nasir, expresó su profundo pesar y pidió a la ciudadanía donar sangre de manera urgente, ya que los hospitales de Islamabad enfrentaban una alta demanda tras el atentado.
Un recuerdo doloroso en la capital
El último atentado de gran magnitud en Islamabad ocurrió en 2008, cuando un ataque suicida contra el Hotel Marriott dejó 63 muertos. Más recientemente, en noviembre, otro atentado frente a un tribunal de la capital causó la muerte de 12 personas, lo que demuestra que, aunque esporádicos, estos hechos siguen dejando huella.






