Con el inicio de la temporada crítica de incendios forestales de marzo a mayo, Cancún enciende las alertas ante un fenómeno creciente: las quemas provocadas por la delimitación irregular de terrenos en un contexto de alta demanda de tierra en zonas aledañas a proyectos estratégicos y de crecimiento urbano, donde la especulación inmobiliaria se ha convertido en el principal factor de riesgo para el ecosistema local.
La situación no solo pone en jaque a la vegetación y fauna de la región, también compromete la seguridad de colonias cercanas, vialidades principales y servicios públicos esenciales. La combinación de sequía prolongada, altas temperaturas y prácticas ilegales ha generado un escenario de alta vulnerabilidad ambiental.
Incendios forestales en Cancún
A diferencia de otras regiones del estado, donde la caza furtiva es el problema principal, en municipios como Benito Juárez el peligro reside en la apertura de brechas y limpieza de predios. Personas que buscan delimitar terrenos de forma irregular recurren al fuego para “limpiar” la zona, lo que sumado a la severa sequía actual, genera incendios que se salen de control en cuestión de minutos.
“El 99% de los incendios son ocasionados por el hombre. Tenemos mucha afectación con personas que están delimitando terrenos de forma irregular y queman para impactar el suelo, buscando construir o especular con la tierra”, señaló Antonio Riveroll Ribbon, director de Protección Civil en Benito Juárez.
Riesgos para la población y servicios
La preocupación no es sólo ecológica, sino también en la seguridad de la ciudadanía y afectación a los servicios públicos, debido a que un incendio forestal en las líneas de agua podría dejar a todo el municipio sin suministro.
En el corredor al aeropuerto y la salida a Mérida, el humo afecta la visibilidad de las operaciones aéreas y el tránsito en la carretera 307, generando riesgos adicionales para conductores y viajeros.
El efecto lupa y otros detonantes
Aunado a ello, otras situaciones de riesgo consisten en eventos como el llamado efecto lupa, ocasionado por acumulación de basura y envases de vidrio en los derechos de vía carreteros que actúan como detonante ante las altas temperaturas.
Este tipo de factores, aunque parezcan menores, pueden provocar que un conato de incendio evolucione rápidamente a una emergencia mayor en zonas selváticas y áreas de expansión urbana.
Sanciones y medidas preventivas
Como medida persuasiva, se recordó a la ciudadanía y a los desarrolladores que la normativa vigente es estricta: si un terreno sufre un incendio provocado, se puede imponer una restricción de uso de suelo de hasta 20 o 30 años.
Esta medida busca frenar la intención de quemar para construir, garantizando que el impacto ambiental no se traduzca en un beneficio económico inmediato. En un contexto donde la presión inmobiliaria sigue en aumento, la aplicación firme de la ley resulta clave para proteger el entorno natural y urbano.
Coordinación regional ante la sequía
Ante la llegada de los meses más críticos, marzo y abril, y frente a la ausencia de lluvias significativas, se ha establecido un calendario de trabajo conjunto con los municipios colindantes: Isla Mujeres, Lázaro Cárdenas y Puerto Morelos.
El objetivo es actuar en equipo para evitar que los incendios en las fronteras municipales escalen a desastres mayores, reforzando la vigilancia y la respuesta inmediata en puntos estratégicos.
Llamado urgente a la ciudadanía
Finalmente, se hizo un exhorto a la población a evitar la quema de basura u hojas en domicilios particulares, ya que el suelo extremadamente seco facilita la propagación del fuego hacia zonas de mayor vegetación.
La prevención y la conciencia social son determinantes en esta etapa del año, donde cada acción puede marcar la diferencia entre un incidente controlado y una emergencia ambiental de gran escala.





