Las Fuerzas Armadas de Irán elevaron este domingo el tono de la confrontación internacional al amenazar con cerrar “completamente” el estratégico estrecho de Ormuz y destruir los intereses económicos de Estados Unidos en la región, como respuesta directa a un posible ataque de Washington contra sus centrales eléctricas. La declaración encendió las alarmas en los mercados internacionales y entre las potencias occidentales.
La amenaza de Irán sobre el estrecho de Ormuz
Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, organismo encargado de coordinar a las Fuerzas Armadas iraníes, fue contundente en su mensaje: el estrecho de Ormuz no volvería a abrirse hasta que las centrales eléctricas destruidas fueran reconstruidas en su totalidad. La declaración fue directa y sin ambigüedades, marcando una línea roja frente a las amenazas estadounidenses.
Las medidas punitivas que Teherán pondría en marcha
Según Zolfagari, en caso de que Washington ejecute su amenaza, Irán activaría de inmediato una serie de acciones de represalia. Entre ellas, el cierre total de la vía marítima, ataques a infraestructuras energéticas y de tecnologías de la información en Israel, así como acciones contra empresas de la región con participación estadounidense y contra centrales eléctricas de países que alberguen bases militares de EE.UU.
Una respuesta sin límites ante cualquier agresión
El portavoz militar subrayó que Irán no fue quien inició el conflicto y que tampoco tiene intención de atacar primero infraestructuras energéticas. Sin embargo, dejó en claro que la respuesta sería “sin límites” si sus instalaciones son blanco de un ataque. Además, declaró que todo está preparado para lo que llamó una “gran yihad” destinada a eliminar por completo los intereses económicos estadounidenses en la zona.
48 horas para abrir el estrecho o enfrentar consecuencias
La escalada tuvo como detonante un ultimátum lanzado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien la noche anterior fijó un plazo de 48 horas para que Irán abriera “totalmente” el estrecho de Ormuz. En caso de no cumplirse, Trump advirtió que ordenaría ataques contra las centrales eléctricas del país persa, una amenaza que Teherán no tardó en responder con igual dureza.
El Parlamento iraní también eleva la presión
Antes de que Zolfagari tomara la palabra, Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento de Irán, ya había advertido que el país atacaría y destruiría infraestructuras vitales, energéticas y petroleras en toda la región si las amenazas de Washington se materializaban. La coincidencia de mensajes entre el poder legislativo y el militar evidenció una postura unificada frente a la presión exterior.
La posición ante la comunidad marítima internacional
El representante de Irán ante la Organización Marítima Internacional intentó matizar la situación al asegurar que el estrecho permanece abierto a la navegación internacional, aunque aclaró que esa apertura no aplica para quienes Teherán considera sus enemigos, y que las condiciones de seguridad en la vía son establecidas por el propio gobierno iraní.
El petróleo alcanza su nivel más alto desde 2022
La tensión generada por la escalada bélica convirtió al estrecho de Ormuz en el epicentro de una crisis energética global. El barril de Brent para entrega en mayo llegó a 112.91 dólares, su cotización más alta desde julio de 2022, reflejando el nerviosismo de los mercados ante la posibilidad de que una de las principales rutas energéticas del planeta quede bloqueada por el conflicto entre Irán y Estados Unidos.






