La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este miércoles un acuerdo orientado a impulsar la industria siderúrgica del país en el marco del denominado “Plan México”. La iniciativa contempla compras públicas, financiamiento para infraestructura y programas de acceso a vivienda para trabajadores del sector.
Los ejes del plan presentado por el gobierno federal
Raquel B., secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, explicó que el plan se articulará en torno a tres líneas de acción: contrataciones públicas coordinadas con instituciones gubernamentales, acuerdos con el sector privado en materia de abasto, calidad y precios, así como incentivos para fomentar este tipo de contrataciones. También se contempla la figura de asociaciones público-privadas y el financiamiento de obras de infraestructura a través de la banca de desarrollo.
Compromisos del sector productivo
De acuerdo con lo informado por el gobierno federal, la industria siderúrgica se comprometió a garantizar calidad, precios justos y abasto suficiente. En paralelo, el sector de la construcción asumió el compromiso de incorporar una mayor proporción de acero de producción nacional en sus obras. Ambos compromisos forman parte del esquema de colaboración entre los sectores público y privado que sustenta el acuerdo.
La instrucción detrás del acuerdo según Ebrard
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, precisó que el acuerdo surgió de una instrucción directa de la presidenta Sheinbaum a su gabinete para reducir las importaciones de acero provenientes de otras regiones del mundo. En ese sentido, explicó que la prioridad establecida es que las compras del gobierno —en todas sus instituciones— se orienten hacia lo que se produce dentro del territorio nacional, considerando no solo el precio sino también el origen de la producción.
Qué implica esto en la práctica
Ebrard fue explícito al señalar que el criterio de origen tendrá un peso relevante en las decisiones de compra gubernamentales, algo que hasta ahora no estaba formalizado de esta manera. El funcionario no detalló los mecanismos concretos de verificación ni los plazos específicos en los que se espera ver una reducción measurable en los volúmenes de acero importado, aspectos que quedarán sujetos a la implementación del acuerdo en los próximos meses. Claudia Sheinbaum no ofreció declaraciones adicionales durante el evento más allá de lo comunicado por su gabinete.
Cifras que el sector privado pone sobre la mesa
Sergio de la M. J., presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero), afirmó que el acuerdo permitirá respaldar cerca de 90,000 empleos directos vinculados al sector. Añadió que el convenio busca dar certidumbre a inversiones actualmente en curso que superan los 8,000 millones de dólares, además de fortalecer la competitividad y la sustentabilidad de la industria a mediano y largo plazo. Estas cifras fueron presentadas por el representante empresarial sin que el gobierno proporcionara una validación independiente de los datos durante el evento.
Un acuerdo con expectativas por confirmar
El anuncio deja pendiente la definición de indicadores de seguimiento y rendición de cuentas que permitan evaluar si los objetivos planteados —reducción de importaciones, generación de empleo y movilización de inversiones— se materializan en resultados concretos. La implementación efectiva del acuerdo determinará en qué medida las cifras presentadas se traducen en beneficios tangibles para la industria nacional y los trabajadores del sector.






