Pumas golpea primero en una final de alto ritmo
El arranque fue intenso y con un Pumas decidido a imponer condiciones. El conjunto universitario encontró recompensa temprano con el gol de Robert Morales, lo que encendió el ambiente en el Olímpico Universitario y puso presión inmediata sobre Cruz Azul.
Durante ese tramo inicial, el partido se jugó con intensidad alta y dominio alternado, aunque Pumas parecía más cómodo en la gestión del ritmo.
Cruz Azul reacciona y equilibra el partido
La Máquina no perdió la calma y poco a poco comenzó a encontrar espacios. El empate llegó tras un autogol de Rubén Duarte, una acción que cambió el desarrollo del encuentro y devolvió la confianza al conjunto celeste.
A partir de ahí, el partido se volvió más táctico, con menos riesgos y mayor control en el mediocampo.
El desgaste de Pumas cambia el rumbo del partido
Con el paso de los minutos, Pumas comenzó a sufrir físicamente. Las lesiones afectaron su estructura y limitaron sus opciones en la recta final del encuentro.
El golpe definitivo llegó con la expulsión de Uriel Antuna tras revisión del VAR, dejando al equipo universitario con 10 jugadores en el momento más crítico.
Rotondi decide la final en tiempo de compensación
Cuando todo apuntaba al empate, apareció Rodolfo Rotondi para definir el 2-1 en el tiempo agregado y darle a Cruz Azul el título de Liga MX.
El atacante firmó una actuación decisiva y se convirtió en el protagonista absoluto de una final que se definió por detalles mínimos.
Una final que se definió en los detalles
La Máquina conquista su décima estrella en un partido marcado por la tensión, los cambios de ritmo y la capacidad de respuesta en los momentos clave.
Pumas, por su parte, dejó escapar una ventaja importante tras un buen inicio, condicionado por las bajas y el desgaste en la parte final del encuentro.






