La captura de Jesús Manuel “N”, conocido como El Bebo, revela que el Cártel del Golfo continúa operando a pesar de las apariencias. Aunque muchas voces consideran que su organización principal ha desaparecido, sus redes y facciones mantienen una presencia activa en varias regiones del país.
El contexto histórico del Cártel del Golfo
Fundado en Matamoros, Tamaulipas, en la década de 1930, el Cártel del Golfo fue uno de los grupos criminales más antiguos y poderosos de México. En los años 80, bajo la dirección de Juan García Ábrego, se consolidó como un importante narcotraficante, y posteriormente, con Osiel Cárdenas Guillén, formó a Los Zetas como su brazo armado.
La fragmentación y las facciones actuales
Tras la detención y extradición de Cárdenas Guillén en 2007, el cártel se dividió en varias facciones. La DEA considera a Los Metros y Los Escorpiones como las principales, además de identificar a Los Ciclones y otras agrupaciones. Estas facciones no dependen de un mando central, lo que dificulta su desmantelamiento completo.
Operaciones y actividades recientes
La reciente detención de El Bebo en operativos en Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas demuestra que las redes del Cártel del Golfo siguen activas. Las autoridades relacionan a Los Metros con el contrabando fiscal de hidrocarburos, tráfico de armas y personas, extorsión y lavado de dinero. Además, mantienen alianzas con otros grupos, como el Cártel Jalisco Nueva Generación, para facilitar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
¿Por qué no desaparece el cártel?
La captura de líderes no implica la desaparición definitiva de una organización criminal. El caso de El Bebo muestra que, aunque pierdan a sus principales jefes, sus redes y estructuras regionales continúan operando. La historia del Cártel del Golfo evidencia que sus facciones mantienen capacidad para realizar negocios ilícitos a gran escala, incluso en tiempos de crisis interna.






