La consolidación fiscal en México enfrenta obstáculos significativos, y proyectar un camino sólido hacia 2032 requiere más que buenas intenciones. La visión actual del Paquete Económico 2027 revela una estrategia que, según expertos, podría ser insuficiente para garantizar la estabilidad económica del país.
Proyecciones económicas y sus riesgos
El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2027 se estima en 2.0%, una cifra que diversos analistas consideran realista, en contraste con las sobreestimaciones de años anteriores. Sin embargo, la proyección de un aumento del 5.9% en los ingresos tributarios sin una reforma fiscal previa resulta demasiado ambiciosa, dado que la recaudación suele seguir la misma tendencia del PIB.
Perspectiva de crecimiento a mediano plazo
Proyectar un crecimiento del 2.0% para 2027 y mantener esa misma tasa hasta 2032 implica aceptar un ritmo económico mediocre. México crecería por debajo del promedio proyectado para América Latina por el FMI y por debajo de varias economías emergentes y avanzadas, incluyendo a Estados Unidos.
Situación fiscal y riesgos asociados
El plan oficial prevé que el déficit público se reduzca en solo 0.2 puntos porcentuales del PIB en 2027, con una consolidación total de 0.8 puntos porcentuales en seis años. La deuda pública, que actualmente se sitúa en 58.6% del PIB, se pretende mantener en ese nivel, siempre que el PIB crezca un 6.0% anual en pesos, un supuesto que, si falla, podría elevar la deuda por encima del umbral de riesgo del 60% del PIB.
Conclusiones y riesgos futuros
La estrategia de consolidación fiscal basada en supuestos frágiles y en un crecimiento económico mediocre es, según expertos, una ilusión. La falta de decisiones difíciles y reformas estructurales puede dejar al país con menos margen para afrontar contingencias y mantener la estabilidad a largo plazo. La política fiscal debe ir más allá de los anuncios y enfocarse en cambios profundos para evitar que la deuda y el déficit se conviertan en obstáculos insuperables.






