El incremento en el gasto social en México para 2027 ha generado una paradoja: mientras más recursos se destinan a programas sociales, persisten las desigualdades y las carencias en servicios públicos esenciales. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas públicas en el país.
Presupuesto histórico y crecimiento de programas sociales
Con una asignación de 2.55 billones de pesos, el gasto en protección social en México para 2027 alcanzará un nivel sin precedentes, registrando un crecimiento real anual del 3.3%. Los programas sociales prioritarios, que buscan reducir la pobreza y la desigualdad, representan una parte significativa de este presupuesto.
Impacto en la población vulnerable
Según la ENIGH 2024, las transferencias sociales benefician principalmente a comunidades rurales, con un promedio adicional de 665 pesos mensuales respecto a hogares urbanos. Gracias a estas transferencias, la pobreza multidimensional disminuyó a 38.5 millones de personas en 2024, frente a los 55.7 millones en 2020.
Limitaciones en inversión en salud y educación
A pesar del aumento en el gasto en salud, que en 2027 será de 1.13 billones de pesos, este monto representa menos del 50% del 6% del PIB recomendado por la Organización Panamericana de la Salud. En educación, el gasto de 1.3 billones de pesos también se encuentra por debajo del rango sugerido por la UNESCO.
Desafíos y riesgos del modelo actual
El análisis de los datos revela que el Estado ha priorizado la entrega de efectivo en lugar de invertir en infraestructura y servicios públicos. Aunque las transferencias ayudan a aliviar condiciones económicas, no sustituyen la provisión de servicios de calidad. La política social debe centrarse en garantizar derechos y acceso universal a servicios básicos.






