La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha presentado diversas estrategias para reducir el calor en viviendas y edificios, logrando disminuir hasta 15 grados Celsius en superficies, mediante técnicas sustentables que contribuyen a mitigar el impacto del cambio climático y las islas de calor urbanas en la Ciudad de México.
Impacto del crecimiento urbano y materiales en el aumento de temperaturas
El uso de materiales como concreto, asfalto y vidrio, junto con el crecimiento urbano, favorece el incremento de las temperaturas en la capital mexicana. La especialista Diana Laura Pacheco Barbina explicó que estas condiciones contribuyen a la formación de islas de calor, prolongando ondas de calor y afectando la vegetación local.
Recomendaciones para reducir el calor en viviendas
La UNAM sugiere varias alternativas de construcción y adaptación para disminuir la acumulación de calor sin depender exclusivamente del aire acondicionado. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Impermeabilizantes blancos y aislantes térmicos: pueden reducir hasta 15 grados Celsius la captación de calor solar en superficies.
- Azoteas verdes: la incorporación de vegetación, incluso mediante macetas, puede disminuir hasta 10 grados Celsius la temperatura interior.
- Celosías y dispositivos de sombreado: permiten el paso de luz y aire, reduciendo la exposición directa al sol.
- Diseño bioclimático: aprovecha las condiciones naturales de ventilación e iluminación para mejorar el confort térmico.
Impacto ambiental y diferencias térmicas en la ciudad
La especialista destacó que las azoteas verdes también ayudan a purificar el aire, capturar dióxido de carbono y atraer polinizadores. Además, explicó que las zonas densamente urbanizadas, como Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo e Iztapalapa, presentan mayores temperaturas en comparación con áreas con más vegetación, como Tlalpan y Milpa Alta.
Construcción sustentable y acciones para ciudades más resilientes
Gustavo Madrid Vázquez propuso transformar las calles con árboles y materiales permeables, como adoquines, que permiten captar e infiltrar agua de lluvia. También sugirió instalar sistemas subterráneos para facilitar la infiltración, como parte de una estrategia para construir ciudades más sostenibles y adaptadas a las altas temperaturas.






