La incipiente recuperación del Producto Interno Bruto (PIB) en México se ve afectada por diversos factores, entre ellos la reforma judicial y el aumento de los costos laborales. Aunque la economía muestra señales de vida, estos obstáculos limitan su consolidación.
Situación actual de la economía mexicana
En julio, la inversión creció 1.4% mensual y 6.0% en comparación anual, acumulando un avance de 1.7% interanual a ese mes, impulsada por la construcción no residencial y la obra pública. Además, las exportaciones en julio aumentaron un 40% anual.
Desafíos en el mercado laboral y consumo
Por otro lado, el consumo privado no presenta un crecimiento significativo, aunque se observa un modesto repunte en los servicios. La confianza del consumidor sigue siendo baja, y la creación de empleo en los meses recientes se concentró en el sector informal, con más del 70% de los nuevos empleos.
Condiciones laborales y empleo formal
Entre julio y agosto, se registró la primera creación neta de empleo del año, pero casi una cuarta parte corresponde a trabajadores de plataformas digitales, sin representar necesariamente nuevos empleos en la formalidad. Además, la afiliación al IMSS en septiembre sumó 356 mil nuevos trabajadores respecto a un año antes, pero la cifra aún está lejos de los 700 a 800 mil empleos requeridos anualmente para absorber la oferta laboral.
Factores que frenan la inversión y el crecimiento
El bajo ritmo de expansión económica responde a diversos obstáculos internos y externos. La incertidumbre jurídica, impulsada por la reforma judicial, afecta a las empresas, con 7 de cada 10 reportando impactos negativos, según Coparmex. Además, los costos laborales han aumentado significativamente, con un 60% de incremento entre 2019 y 2024, y se espera que en 2026 alcancen 90% solo por aumentos salariales y aportaciones sociales, sin mejoras en productividad.
Perspectivas y conclusiones
Las expectativas de crecimiento para 2026 y 2027 son moderadas, con estimaciones del Banco de México y organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial que oscilan entre 1.3% y 1.8%. Para lograr un crecimiento más sólido, será necesario reducir la incertidumbre jurídica y controlar los costos laborales, aunque esto resulta complejo ante las reformas político-electorales en curso.






