La muerte de un ser querido genera muchas interrogantes, especialmente sobre el manejo de sus finanzas. Una de las preguntas más comunes es: ¿qué sucede con el dinero en el banco cuando alguien fallece?
Identificación de beneficiarios
El primer paso es identificar si el titular de la cuenta designó un beneficiario. Si no lo hizo, la disposición de los recursos seguirá un proceso sucesorio.
Según Pablo Pérez Akaki, profesor del Departamento de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, es fundamental que los recursos estén disponibles para la familia, ya sea para cubrir gastos funerarios o necesidades futuras.
Notificación del fallecimiento
Los bancos no cuentan con un registro automático de fallecimientos. Generalmente, se enteran cuando un tercero, como un familiar o un representante, les notifica. Una vez notificado, el siguiente paso es verificar si hay un beneficiario designado.
Proceso de reclamación de recursos
Los beneficiarios deben acudir a la institución bancaria y solicitar los recursos correspondientes. Para ello, deberán presentar su identificación y documentos necesarios, como el acta de defunción del titular.
¿Qué ocurre si no hay beneficiarios?
Si el titular no designó beneficiarios, el proceso se vuelve más complejo. Los recursos se pueden reclamar mediante un procedimiento sucesorio, que puede ser testamentario o legítimo, dependiendo de si existe un testamento.
Es importante que las personas designen beneficiarios al abrir una cuenta bancaria y mantengan esa información clara para sus familiares.
Tiempo de entrega de recursos
El banco puede tardar aproximadamente 15 días en revisar la documentación y verificar el derecho de la persona que reclama el dinero, tanto si hay beneficiarios como si se presenta la documentación de una sucesión.
Inactividad de cuentas
Las cuentas pueden caer en inactividad y el dinero corre el riesgo de prescribir. Según la Ley de Instituciones de Crédito, si no hay movimiento en una cuenta bancaria por tres años, el dinero será transferido a una cuenta global. Si después de otros tres años no es reclamado, prescribirá a favor de la beneficencia pública.
Es recomendable que las personas informen a sus familiares sobre quiénes son los beneficiarios de sus cuentas bancarias para facilitar el acceso a esos ahorros en caso de fallecimiento.






