En medio de un ambiente de cercanía con nuestra comunidad, las familias quintanarroenses se reunieron en la subdelegación de Puerto Juárez para cerrar cuatro jornadas dedicadas a la memoria, el color y la identidad, un evento que reunió a una afluencia acumulada de más de 110 mil asistentes en su edición de este año.
Tradición que fortalece nuestra identidad
Las actividades del cuarto y último día de esta gran celebración contaron con la presencia de la Presidenta Municipal, Ana Paty Peralta, y de la Gobernadora Mara Lezama, quienes acompañaron a los habitantes al pie del muelle tras la puesta en escena “El camino de los abuelos”. Durante el encuentro, la Primera Autoridad Municipal recordó que la fiesta de los Fieles Difuntos en este sitio surgió como una iniciativa de la actual mandataria estatal cuando estuvo al frente del Ayuntamiento, un legado instituido hace cinco años para preservar las tradiciones mexicanas.
“El Janal Pixan llegó para quedarse, pero no sería posible sin el gran talento de nuestras cinco compañías municipales: Coro, Coro Infantil, Teatro, Ballet Folclórico y Orquesta de Cámara; éste es el talento de las y los cancunenses”, expresó la Presidenta Municipal, quien además señaló que realizar el festival en Puerto Juárez permite retomar la historia del sitio que vio nacer este destino turístico y fomenta la reactivación económica de artesanos y emprendedores locales.
Un cierre de Janal Pixan 2026 lleno de arte en la playa
Por su parte, la Gobernadora del estado subrayó que esta tradición se transmite de generación en generación para honrar la vida y la muerte como un ciclo, ofreciendo altares, pabellón gastronómico y artesanal, así como actividades sin costo para todas las edades.
“Celebremos la vida y celebremos aquellos que han partido del mundo terrenal pero que jamás dejarán de existir en nuestras memorias y nuestros corazones”, afirmó.
Antes de la clausura, los asistentes disfrutaron de la cuarta función de “El camino de los abuelos”, creada y dirigida por Saúl Enríquez en el espacio conocido como “El puerto de los suspiros”. Al caer la noche, catrinas y catrines llegaron a la orilla en lanchas decoradas sobre el oleaje para unirse al desfile por la Calle 45 rumbo al escenario central en forma de concha acústica, donde la celebración concluyó con un espectáculo de drones que iluminó el cielo caribeño.






