La exigencia de paz y seguridad movilizó a miles de ciudadanos en Culiacán, quienes salieron a las calles vestidos de blanco para demandar justicia y un alto a la violencia. La marcha, impulsada por el dolor tras el asesinato de Ricardo Mizael, un joven de 16 años, se convirtió en un llamado colectivo para frenar la ola de homicidios y desapariciones que ha marcado a la sociedad sinaloense.
Un recorrido marcado por el duelo y la esperanza
Desde La Lomita hasta la Catedral, familias, amigos y diversos sectores sociales caminaron juntos, encabezados por Berenice López, madre de Ricardo Mizael. El asesinato del joven el pasado 11 de febrero en el sector Los Ángeles fue el detonante de una manifestación que reunió a decenas de personas al grito de consignas como “Por su memoria, por justicia, por la paz de nuestro Culiacán” y “Queremos paz, no más promesas vacías”.
Durante la movilización, se escucharon también reclamos directos hacia autoridades, entre ellos gritos de fuera Rocha y fuera Morena, reflejando la frustración ante la falta de respuestas efectivas frente a la inseguridad.
El impacto de la violencia en la vida cotidiana
La presidenta de Coparmex Sinaloa, Martha Elena Reyes Zazueta, compartió un mensaje en el que reconoció el miedo y la angustia que se han instalado en la rutina de las familias. “Hoy avisamos cuando llegamos, preguntamos por dónde vienen nuestros hijos y nos preocupamos si alguien tarda”, expresó, describiendo cómo la inseguridad ha transformado los hábitos diarios.
Reyes Zazueta advirtió sobre el riesgo de normalizar la violencia: “Me da miedo que algún día una desaparición, una muerte, una balacera o una familia rota ya no nos conmueva”. Su llamado fue claro: no acostumbrarse al dolor ni perder la esperanza.
- Más de 3 mil asesinatos y aproximadamente 6 mil desapariciones han marcado estos dos años de conflicto entre facciones del Cártel de Sinaloa.
- La violencia comenzó el 9 de septiembre de 2024, intensificándose en Culiacán y extendiéndose recientemente a Mazatlán.
- En las 24 horas previas a la marcha, 10 personas fueron asesinadas en la zona turística de Mazatlán.
La misa y el mensaje de unidad
La jornada inició con una misa en La Lomita, oficiada por Jesús José Herrera Quiñónez, obispo de la Diócesis de Culiacán. El obispo instó a la comunidad a no dejarse consumir por el rencor y a trabajar por la recuperación de la tranquilidad: “Queremos vivir en paz, queremos calles seguras y familias tranquilas. Queremos que nuestros jóvenes, adolescentes y niños transiten por nuestras calles con seguridad”.
Herrera Quiñónez también reveló que se reunió con la gobernadora Graciela Domínguez, a quien transmitió la urgencia de que las autoridades trabajen por la confianza y hablen con la verdad a la ciudadanía.
Acciones simbólicas y exigencias ciudadanas
La movilización concluyó con el lanzamiento de globos blancos al cielo, en memoria de las personas desaparecidas y asesinadas en el contexto de la guerra del Cártel de Sinaloa. Las pancartas y los mensajes de los asistentes reiteraron la demanda de justicia y seguridad, especialmente para la niñez y juventud sinaloense.
La marcha de Culiacán se suma a otras expresiones ciudadanas en el país que buscan visibilizar la crisis de seguridad. Si te interesa conocer más sobre protestas y bloqueos recientes en México, puedes consultar el artículo Bloqueos y manifestaciones viales en CDMX hoy 13 de septiembre.
El llamado de la sociedad sinaloense es claro: no rendirse ante la violencia y exigir el derecho a vivir en paz. La movilización de este 13 de septiembre es un recordatorio de que la esperanza y la acción colectiva siguen vivas en Culiacán.






