El avance del proyecto del Metro de Bogotá sigue generando atención, especialmente ante las declaraciones del gerente Leónidas Narváez, quien afirmó que, pese a algunos retrasos, la Primera Línea mantiene su cronograma para comenzar la marcha blanca en 2027 y la operación comercial en 2028. La obra presenta un avance físico del 82,33%, ligeramente por debajo del 86,79% previsto en la programación temprana.
Situación actual del avance del Metro de Bogotá
El gerente Narváez explicó que, aunque el avance físico está por debajo de lo planificado, la obra se encuentra por encima del cronograma tardío, que estimaba un 78,96%. Esto indica que, en comparación con la programación más optimista, el proyecto va en línea con las expectativas, y las desviaciones son consideradas reversibles.
Principales desafíos en las obras y retrasos
Las principales dificultades se concentran en las estaciones, donde el consorcio encargado debe modificar su método de ejecución para reducir los retrasos. Según Narváez, estos trabajos condicionan la instalación de sistemas de comunicaciones, control y otros equipos necesarios para la operación del tren.
El avance en las estaciones también afecta directamente la instalación de sistemas, ya que no se pueden colocar ciertos equipos hasta que las estructuras estén listas y en condiciones óptimas. Para acelerar los trabajos, se requiere incrementar la cantidad de trabajadores especializados y no calificados en mampostería, acabados y redes internas.
Impacto en espacio público y redes subterráneas
Otro factor que ha influido en el cronograma es el traslado de redes de servicios públicos ubicadas bajo las vías y andenes. La estimación inicial fue insuficiente, ya que la cantidad de redes encontradas casi duplicó las previsiones originales. Esto puede dejar actividades pendientes hasta septiembre de 2027, aunque Narváez aseguró que no impedirá el inicio de las pruebas operacionales.
Perspectivas y cronograma de operación
El gerente reiteró que las fechas contractuales no han cambiado. La meta es comenzar las pruebas en septiembre de 2027 y poner en marcha la línea en marzo de 2028. Para ello, el consorcio deberá mejorar su gestión en las edificaciones y coordinar mejor la construcción y la instalación de equipos técnicos.
La Contraloría General de la República asumirá el control fiscal del proyecto para garantizar el cumplimiento del cronograma y gestionar los atrasos identificados. La supervisión permanente busca asegurar que los avances se mantengan en línea con los compromisos establecidos.






