La política antiobesidad en México ha sido reconocida internacionalmente por su eficacia, especialmente en el uso de etiquetados y gravámenes. La revista The Economist destaca que el sistema mexicano de etiquetado frontal con sellos negros es uno de los más efectivos para reducir el consumo de alimentos y bebidas no saludables.
Impacto del etiquetado frontal en México
Según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), los sellos negros en los productos redujeron en un 15% las calorías vendidas, en un 25% los azúcares añadidos y en un 12% las grasas saturadas, sin afectar los volúmenes de venta.
Reformulación industrial y reducción en consumo
La misma fuente señala que cerca del 90% de la reducción calórica se logró porque las empresas optaron por reformular sus productos antes que exhibir los sellos de advertencia. Además, el impuesto a bebidas azucaradas, implementado en 2014, logró una reducción del 6% en su consumo en el primer año.
Políticas fiscales y su efecto en la salud pública
Desde 2014, México ha impuesto un gravamen de 1 peso por litro a las bebidas azucaradas, y en 2024, este aumento a 3.08 pesos por litro se espera reduzca en un 32% el consumo, además de generar más de 41,000 millones de pesos en ingresos fiscales anuales.
Reconocimiento internacional y debate
El reconocimiento de estas políticas por parte de The Economist seguramente intensificará el debate sobre las estrategias para combatir la obesidad, que incluyen impuestos y regulaciones urbanísticas, en México y en otros países.






