El aumento en el gasto en salud no siempre se traduce en mejoras en la calidad de vida. Según un análisis basado en datos oficiales, en 2025 los programas de salud en México contaron con un presupuesto aprobado de 634 mil 848 millones de pesos, pero se ejercieron 729 mil 300 millones, un incremento del 14,9%. Sin embargo, los resultados en indicadores clave muestran un panorama preocupante.
Desafíos en la salud materna y neonatal
Uno de los aspectos más críticos es la mortalidad materna y neonatal. En la población atendida por el IMSS-Bienestar, la mortalidad materna fue de 51.8 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, cuando la meta era de 35.6. La mortalidad neonatal alcanzó 11 por cada mil, frente a la meta de 7.1. Además, el programa incumplió siete metas relacionadas con la salud materna y neonatal, gastando un 65.8% más de lo aprobado.
Vacunación y enfermedades crónicas en aumento
La cobertura de vacunación en menores también presenta deficiencias. La cuarta dosis de la vacuna hexavalente alcanzó solo el 51% en niños de un año, cuando la meta era del 95%. Paralelamente, los casos de enfermedades prevenibles aumentaron en 80,8%, en contraste con las expectativas de reducción.
Acceso a servicios y control de enfermedades
El acceso a servicios de salud ha empeorado. La carencia pasó del 16.2% en 2018 al 34.2% en 2024, afectando a 44.5 millones de personas. Además, solo el 18.6% de los pacientes con hipertensión lograron controlarla, muy por debajo de la meta del 80%. La situación revela que, pese a mayores recursos, la calidad y cobertura de la atención siguen siendo insuficientes.
La importancia de la medición y la rendición de cuentas
Una de las principales críticas es que, en muchos casos, las metas oficiales se ajustan a la baja para justificar los resultados. En 2026, 41 indicadores cambiaron sus metas a medio año, y algunos, como la mortalidad materna del IMSS-Bienestar, incluso aumentaron. La falta de medición objetiva impide identificar los verdaderos avances y obstáculos en el sistema de salud.
Por ello, expertos y legisladores proponen fortalecer la evaluación externa, la transparencia y la medición independiente, como pasos necesarios para garantizar el derecho a la salud. La inversión en recursos no es suficiente si no se traduce en resultados concretos que salvan vidas y protegen a la población.






