La percepción de ser un destino caro, vacío y en desplome ha afectado significativamente la reputación de Tulum, uno de los principales destinos turísticos de Quintana Roo. Sin embargo, hoteleros y autoridades mantienen la esperanza de una recuperación a partir de la segunda quincena de noviembre.
Situación actual de la ocupación hotelera en Tulum
Según datos de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, la ocupación promedio de enero a julio de 2026 fue de 63.69%, una caída de casi nueve puntos porcentuales respecto a 2025, cuando fue de 72.67%. Esta disminución representa la contracción más pronunciada en el Caribe Mexicano en ese período, en contraste con Cancún, que solo retrocedió 2.33 puntos.
Impacto en la conectividad aérea y movilidad
El Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto de Tulum perdió 143,000 pasajeros entre enero y agosto de 2026, respecto al mismo período del año anterior. La caída en el tráfico internacional fue del 40.8%, afectando las operaciones y, en consecuencia, la llegada de turistas extranjeros. La salida de aerolíneas como Aeroméxico y Volaris refleja la reducción de rutas internacionales, dejando solo cuatro conexiones con Estados Unidos.
Retos y acciones para la recuperación
El presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, David Ortiz Mena, destacó que uno de los principales desafíos es la movilidad en el destino. Se reportan problemas como la falta de tarifarios en taxis y denuncias de extorsión policiaca a turistas que rentan automóviles. Estas situaciones deben atenderse antes de la temporada alta para mejorar la percepción y seguridad.
Por otro lado, se están tomando medidas para mejorar la situación, como la atención al problema del sargazo y la implementación de un estacionamiento en el acceso sur del Parque del Jaguar, con el fin de facilitar el acceso a las playas y mejorar la experiencia del visitante.
En conclusión, aunque Tulum enfrenta una crisis significativa, las autoridades y el sector hotelero confían en que la recuperación será posible en los próximos meses, siempre y cuando se aborden los problemas estructurales y de percepción que actualmente afectan al destino.






