La consolidación fiscal en México ha avanzado a un ritmo más lento de lo esperado, según María del Carmen Bonilla, subsecretaria de Hacienda y Crédito Público. Este enfoque busca evitar presionar el crecimiento económico, una de las principales preocupaciones actuales.
Prioridad del gobierno mexicano
Durante el Simposio Global de Inversionistas, Bonilla afirmó que reducir el déficit fiscal es “la prioridad número uno” para el gobierno, ya que es crucial para crear un entorno de negocios favorable. Este año, se espera que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se sitúen en un 4.1% del Producto Interno Bruto (PIB), una mejora respecto al 4.8% registrado al cierre de 2025.
Desafíos y proyecciones
A pesar de la mejora, la necesidad de reducir aún más esta variable es evidente, dado que en 2024 el gobierno anterior aumentó la deuda, elevando los RFSP a un histórico 5.8% del PIB. Para el próximo año, se prevé que estos se reduzcan a un 3.9% del PIB, en un contexto donde las agencias calificadoras han expresado su inquietud sobre este tema.
Plan de Infraestructura
Bonilla también destacó la importancia del Plan de Infraestructura anunciado a principios de año, que busca atraer capital mediante contratos estandarizados. Este plan incluye inversiones en sectores estratégicos como agua, carreteras y trenes, con una proyección de 5.6 billones de pesos hasta 2030.
El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, presentado en febrero por el gobierno de Claudia Sheinbaum, es un componente clave para ayudar a disminuir el déficit fiscal.






