Al inicio de esta investigación se reveló que Carlos Manzo fue objetivo de un primer atentado ocurrido dos días antes de su asesinato. Esta información, confirmada por autoridades de seguridad, muestra cómo ese intento previo detonó una serie de acciones internas dentro del grupo delictivo involucrado.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana explicó que el ataque fallido habría ocurrido el 30 de octubre en una gasolinera. De acuerdo con los reportes, los sicarios identificaron al exalcalde, enviaron fotografías al chat grupal desde donde coordinaban la operación y, pese a ello, no lograron concretar el homicidio.
Detalles sobre la coordinación de los agresores
Los primeros testimonios señalan que los responsables del atentado mantenían un sistema de comunicación constante en aplicaciones de mensajería, desde donde recibían órdenes directas. Tras ese fallido ataque contra el exalcalde, los miembros del grupo fueron reprendidos por su célula criminal, mientras la instrucción de continuar persiguiendo su objetivo permaneció activa.
Castigos aplicados a los implicados
Los reportes señalan que los castigos impuestos por la organización delictiva incluyeron golpes, encierros y agresiones físicas. Entre las personas que habrían recibido dichas represalias se encuentran los tres jóvenes que estaban en la plaza el día del segundo ataque, uno de ellos identificado como el agresor directo.
Los involucrados tenían la orden de eliminar a su objetivo sin margen de error. Este episodio profundizó la vigilancia que realizaban sobre la víctima y reforzó la presión interna del grupo para lograr su cometido.
La noche en que se consumó el ataque
El homicidio se llevó a cabo el 1 de noviembre durante el Festival de las Velas. Dos de los jóvenes relacionados con el caso fueron encontrados sin vida posteriormente en un tramo carretero, lo que amplió las líneas de investigación sobre la violencia interna dentro del grupo delictivo.
Cómo se planificó el homicidio de Carlos Manzo
La ejecución final se habría estructurado en un grupo de WhatsApp, el mismo utilizado durante el primer atentado fallido. Dentro de ese espacio digital se compartieron instrucciones precisas, ubicaciones, fotografías y rutas. Este método se mantuvo activo hasta el momento del ataque definitivo.
Órdenes que impulsaron la operación
Las autoridades informaron que dentro del chat surgieron mensajes donde se presionaba para “ultimar a como diera lugar al objetivo”. Esta instrucción fue repetida en distintas ocasiones, reforzando la movilización de los participantes, quienes siguieron los movimientos del exalcalde por diversos puntos de Uruapan.
Monitoreo previo al ataque
Previo al homicidio, los agresores recibieron indicaciones sobre dónde colocarse para vigilar la ruta de su objetivo. Incluso se detalló que, momentos antes del ataque, uno de los implicados había realizado una transmisión en vivo desde Facebook, lo que permitió mantener un monitoreo constante.
Coordinación final y cierre del operativo
El uso del chat permitió mantener comunicación en tiempo real, enviar fotografías y dar luz verde al momento exacto del ataque. La presión por cumplir la orden y la estructura interna del grupo criminal fueron determinantes en el desenlace que terminó con la muerte del exalcalde.






