El descarrilamiento en Lisboa del histórico Elevador da Glória ha dejado una profunda huella en la capital portuguesa, tras confirmarse este jueves que la cifra de víctimas mortales ascendió a 17 personas. Autoridades locales confirmaron que el accidente es ya considerado uno de los peores desastres de la ciudad en tiempos recientes.
Portugal en shock tras el accidente
La tragedia conmocionó a residentes y turistas, pues el funicular es uno de los atractivos más visitados de Lisboa. Según Margarida Castro Martins, jefa de la Agencia de Protección Civil, los fallecidos eran adultos, aunque no se revelaron identidades ni nacionalidades hasta notificar a sus familias.
Menores y extranjeros entre los heridos
El siniestro dejó además 21 heridos, incluidos un niño de tres años y adultos mayores. Entre ellos hay ciudadanos portugueses y turistas de Alemania, España, Francia, Italia, Suiza, Canadá, Marruecos, Corea del Sur y Cabo Verde.
El gobierno decretó un día de duelo nacional como muestra de solidaridad y respeto a las víctimas.
Testimonios de terror en el lugar
Varios turistas narraron lo ocurrido con expresiones de miedo y tristeza. Una mujer británica contó que escuchó “un estruendo horrendo” desde su hotel, mientras que una joven italiana relató que horas antes había viajado en el mismo funicular y aseguró que “no volvería a subir a uno”.
Estos relatos reflejan el impacto emocional que el descarrilamiento en Lisboa ha generado en los visitantes.
El funicular, símbolo de la ciudad
El Elevador da Glória, pintado en amarillo y blanco, descarriló en una curva y se estrelló contra un edificio, quedando volcado de lado. Diseñado para transportar a más de 40 personas, opera con un sistema de cables de acero y contrapeso entre vagones, lo que lo convierte en parte esencial del transporte y patrimonio de la ciudad.
Entre las víctimas mortales se encuentra André Marques, operador del sistema de frenos, lo que resalta la gravedad del siniestro y la necesidad de reforzar la seguridad.
Repercusiones y medidas
El gobierno de Portugal anunció que se investigarán a fondo las causas del accidente y se revisará el sistema de seguridad de los funiculares para evitar que tragedias similares vuelvan a ocurrir. Las autoridades subrayaron que este hecho marca un antes y un después en la historia de la capital.






