Tras una intensa jornada de labor humanitaria en Venezuela, los 10 rescatistas y el binomio canino de la Brigada de Búsqueda y Rescate Internacional Cancún (BRIC) regresaron a casa luego de concluir con éxito su despliegue en la zona de La Guaira. El equipo especializado en búsqueda y rescate urbano inició ahora su proceso de desmovilización y evaluación después de haber arriesgado sus vidas en más de una veintena de hoteles colapsados.
Despliegue de emergencia tras el sismo
El contingente perteneciente al grupo USAR (Urban Search and Rescue) se trasladó desde el pasado 27 de junio para intervenir en una región afectada por el movimiento sísmico y con importantes daños en infraestructura turística.
Trabajo en estructuras colapsadas
Los brigadistas enfrentaron un escenario complejo al ingresar a edificios con estructuras tipo “sándwich” donde las losas quedaron una sobre otra y los niveles inferiores terminaron sepultados bajo el suelo.
Técnicas utilizadas para localizar sobrevivientes
Durante la operación en Venezuela se aplicaron dos métodos principales de búsqueda. El primero fue la técnica de “venteo” mediante binomios caninos capaces de detectar partículas humanas en el aire.
El segundo procedimiento fue la llamada “Técnica 360” de llamado y escucha que requiere silencio absoluto en la zona para utilizar equipos especializados capaces de identificar sonidos mínimos o golpes de posibles sobrevivientes.
Coordinación internacional durante la misión
“55 miembros, dos voluntarios, 10 y un canino se desplegaron en la zona afectada. Trabajamos arduamente en las estructuras colapsadas coordinándonos en todo momento con un ingeniero estructuralista de la organización japonesa Miyamoto quien evaluó la seguridad de los edificios antes de que nuestro personal ingresara para minimizar cualquier riesgo”, detalló Alberto Vera, integrante de la brigada.
Munek el elemento clave del rescate
Uno de los integrantes más importantes de la misión fue “Munek”, un perro Border Collie de 8 años cuyo nombre en maya significa “estrella naciente”. Su manejador, Jan Uribe, explicó que el can cuenta con una certificación internacional de la IRO (International Search and Rescue Dog Organization), considerada un estándar mundial para perros especializados en búsqueda y rescate.
Tras seis años de entrenamiento constante con jornadas diarias de tres a cuatro horas enfocadas en obediencia y búsqueda, el ejemplar será sometido a radiografías y estudios especializados a su regreso a Cancún para descartar daños físicos o la presencia de metales en su cuerpo.
El regreso del equipo tras una misión de alto riesgo
La operación en Venezuela representó un reto físico y emocional para los integrantes de la BRIC quienes trabajaron en condiciones adversas para apoyar en las labores de búsqueda dentro de edificios afectados por el sismo.
Las familias de los rescatistas vivieron momentos de preocupación durante el despliegue debido a las réplicas y los riesgos que enfrentaba el personal en campo.
Orgullo y preocupación entre familiares
Alejandra Ochoa, hija del fundador y coordinador de la BRIC, Enrique Ochoa, y familiar de la rescatista Jessica Ochoa, explicó que la movilización generó sentimientos encontrados entre los familiares del equipo.
“Se siente un gran orgullo pero también un temor constante por la seguridad de la familia debido a las réplicas del sismo. Sin embargo esto se trae en la sangre ya que mi madre es paramédico y mi padre es un rescatista con 15 años de trayectoria”, expresó.






