La crisis política en Nepal ha desatado una ola de incertidumbre y caos tras la caída del gobierno, que dejó edificios oficiales en ruinas y llevó a cientos de ciudadanos a intentar salir del país por cualquier medio disponible.
There is no more parliament in Nepal. pic.twitter.com/79Ew4634vh
— RadioGenoa (@RadioGenoa) September 10, 2025
Huyen cientos de personas ante el colapso gubernamental
El aeropuerto internacional de colapsó este jueves por la llegada de multitudes que buscan huir del país, mientras el ejército patrulla las calles y trata de mantener el orden en medio de la violencia.
La ciudad capital permanece bajo control militar desde el martes por la noche, luego de que las protestas incendiaran la residencia presidencial y varios edificios públicos, forzando la dimisión del ex primer ministro .
Nepal sin rumbo: vacío de poder tras la caída del gobierno
La dimisión de Oli ha dejado un vacío de poder. El presidente , de carácter principalmente ceremonial, intentó que el exmandatario regresara para formar un gobierno interino, pero su paradero es incierto.
Mientras tanto, manifestantes han iniciado negociaciones con mandos militares sobre quién podría liderar el país de forma transitoria. Una de las propuestas es , exjefa de la Corte Suprema y la primera mujer en ocupar ese cargo, aunque su nombramiento genera divisiones entre distintos grupos políticos.
Desempleo y corrupción: las raíces de la crisis política en Nepal
El detonante inmediato fue el bloqueo temporal de , y , lo que desató protestas masivas que luego se transformaron en una insurrección contra el sistema político.
La represión policial dejó al menos 30 muertos y más de 1.000 heridos. Sin embargo, las manifestaciones pronto se ampliaron hacia demandas más profundas, como el desempleo juvenil, la corrupción y el hartazgo hacia las élites. Según , uno de cada cinco jóvenes en carece de empleo, y el propio gobierno estima que más de 2.000 migran cada día hacia o en busca de oportunidades.
Futuro incierto: el ejército toma el control de Katmandú
Con el ejército desplegado en Katmandú, la vida cotidiana está paralizada. Se permite brevemente la compra de arroz, carne y verduras, mientras soldados armados revisan vehículos y escoltan a civiles entre zonas en ruinas.
Las negociaciones para formar un gobierno interino avanzan lentamente, mientras crece la presión social para restaurar el orden y convocar a elecciones anticipadas que devuelvan la estabilidad al país.






