En los últimos días, Estados devastados por las lluvias han enfrentado un escenario crítico marcado por pérdidas humanas, afectaciones masivas a viviendas y daños severos en infraestructura. A esta emergencia se suma un elemento preocupante: la ausencia de pólizas de seguro contra desastres naturales en las entidades más golpeadas, lo que agrava la respuesta ante la crisis.
Situación crítica en las zonas afectadas
Ninguno de los cinco estados más impactados por las lluvias torrenciales de la última semana —Veracruz, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí e Hidalgo— cuenta actualmente con un esquema de aseguramiento que garantice recursos inmediatos para atender las emergencias. Esta carencia ha dejado a miles de familias sin respaldo económico y a las autoridades sin herramientas ágiles para responder con eficacia.
Las consecuencias son devastadoras: se registran decenas de fallecidos y desaparecidos, más de 100 mil viviendas afectadas, así como interrupciones en servicios básicos y daños profundos en la red de comunicaciones terrestre.
Veracruz y Puebla: eliminación de coberturas clave
En Veracruz, se tomó la decisión de no renovar la póliza catastrófica estatal, vigente hasta mayo pasado. En su lugar, se anunció la creación de una aseguradora pública que, hasta ahora, no cuenta con registro formal, capital operativo, oficinas ni estructura administrativa. Puebla, por su parte, eliminó su cobertura desde 2021, dejando un vacío de protección en uno de los estados más propensos a fenómenos hidrometeorológicos.
Querétaro: recursos insuficientes frente a la emergencia
En Querétaro, las autoridades admitieron que el presupuesto actual es insuficiente para reparar la infraestructura afectada. Por ello, se espera depender del apoyo de instancias federales y municipales, lo que podría retrasar la atención a comunidades gravemente golpeadas por las inundaciones.
San Luis Potosí e Hidalgo: alternativas con limitaciones
San Luis Potosí sustituyó los seguros por un programa estatal con un presupuesto de apenas 36 millones de pesos, cantidad que resulta mínima frente a la magnitud de los daños registrados. En Hidalgo, se canceló la póliza estatal para dar paso a un fideicomiso de 270 millones de pesos, aunque especialistas advierten que estos recursos podrían agotarse rápidamente si las condiciones climáticas extremas persisten.
Impacto financiero y retos futuros
La falta de mecanismos financieros sólidos para enfrentar emergencias naturales deja en evidencia la fragilidad estructural con la que México encara fenómenos climáticos cada vez más intensos. Estados devastados por las lluvias no solo lidian con los estragos inmediatos, sino también con las consecuencias a largo plazo: reconstrucción lenta, endeudamiento público y mayor exposición ante futuros desastres.
Expertos en gestión de riesgos señalan la urgencia de restablecer instrumentos de aseguramiento catastrófico, fortalecer los fondos estatales y establecer protocolos claros que garanticen una respuesta ágil y coordinada ante eventos extremos.
Los recientes desastres ponen sobre la mesa una realidad ineludible: sin planificación financiera ni seguros, los gobiernos estatales enfrentan fenómenos naturales en condiciones de alta vulnerabilidad. Reconstruir sobre bases sólidas será clave para reducir riesgos futuros y proteger a las comunidades.






