En los últimos días, se reveló un esquema delictivo que combina el uso de secuestros virtuales con una insólita estafa a una reconocida empresa de telefonía celular. La banda, que operaba en Argentina, utilizaba identidades usurpadas para adquirir teléfonos y revenderlo en circuitos ilegales, generando un impacto en la seguridad y economía local.
El modus operandi de la banda
Según fuentes oficiales, la banda compraba teléfonos Samsung Galaxy A16, que tienen un costo aproximado de $300 mil pesos. Estos dispositivos eran enviados a sucursales de correos privados, evitando así el registro en domicilios particulares. Los delincuentes llamaban a la línea de atención de la empresa, solicitando la compra de teléfonos que se debitaban de las cuentas de los clientes mediante facturación a contrafactura.
Usurpación de identidades y fraude
La banda lograba responder a las preguntas de seguridad de los clientes gracias a datos obtenidos de las identidades usurpadas. Además, creaban correos electrónicos falsos para que las facturas no llegaran a los titulares legítimos. En total, se identificaron al menos 20 víctimas de esta modalidad de engaño.
Relación con los secuestros virtuales
El caso también tiene relación con denuncias por secuestros virtuales que había recibido el juez Martín Yadarola en febrero de 2026. La diferencia radica en que en esta ocasión, la víctima no fue privada de su libertad, sino que la estafa afectó a una empresa de telefonía, que sirvió como medio para realizar las compras fraudulentas.
Implicaciones y acciones policiales
Las investigaciones continúan, y las autoridades han detenido a cuatro sospechosos en el marco de la causa. La operación revela cómo las bandas delictivas combinan diferentes modalidades para cometer fraudes y estafas, afectando tanto a empresas como a particulares.
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