Javier Aguirre defendió la estrategia ofensiva utilizada por la Selección Mexicana tras su eliminación en el Mundial 2026. El técnico explicó las decisiones tomadas en los minutos finales, especialmente la insistencia en enviar centros al área como principal recurso para buscar el empate.
Estrategia ofensiva en el cierre del encuentro
Durante el desarrollo del encuentro, Aguirre destacó que las acciones más peligrosas de México surgieron precisamente por esta vía. Señaló que incluso el primer gol del equipo tuvo origen en un centro bien ejecutado, lo que respaldaba su decisión táctica en el partido contra Inglaterra.
Centros como principal recurso ofensivo
El estratega explicó que no se trataba de centros elevados tradicionales, sino de envíos más precisos y con intención. La idea era generar peligro con balones a media altura o en diagonal, evitando que los defensores ingleses, con ventaja física, dominaran el juego aéreo sin complicaciones.
Lectura táctica del rival
Aguirre subrayó que Inglaterra contaba con defensores de gran estatura, lo que obligaba a México a buscar alternativas distintas. En ese sentido, insistir con centros “picantes” y disparos de media distancia formaba parte de un plan para romper una defensa cerrada. Además, destacó que el rival jugaba con un hombre menos, lo que justificaba aún más la presión ofensiva en el cierre del partido contra Inglaterra.
El error de Gilberto Mora y el respaldo del técnico
El seleccionador también abordó la jugada que derivó en el segundo gol de Inglaterra, originado tras una pérdida de balón de Gilberto Mora ante Jude Bellingham.
Confianza en el talento joven
Aguirre evitó señalar al joven futbolista y, por el contrario, respaldó su decisión de intentar una jugada individual. Explicó que, a su edad, es natural asumir riesgos dentro del campo.
Mensaje de apoyo tras el error
Lejos de recriminarle, el técnico aseguró que buscó motivarlo tras la jugada. Destacó que Mora estaba afectado emocionalmente, pero le pidió mantener la confianza y continuar con la misma actitud en la segunda mitad.






