La presidenta Claudia Sheinbaum minimizó este lunes las protestas realizadas el sábado por integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) durante su visita a Oaxaca. En su conferencia matutina afirmó que, pese a los reclamos, el ánimo social era positivo por la inauguración del tramo del Tren Interoceánico, subrayando que el respaldo ciudadano superó cualquier inconformidad presente.
“Había cuatro personas gritando allí en Juchitán y dos mil recibiendo”, comentó, intentando dimensionar las manifestaciones como menores frente a la presencia de simpatizantes.
Declaraciones de Claudia Sheinbaum generan debate en redes
En un tono que ha sido señalado como desdeñoso por algunos sectores, Claudia Sheinbaum insistió en que no existe “enojo, insatisfacción ni molestia”, como se señaló en diversas publicaciones en redes sociales.
La mandataria afirmó que existe “mucha alegría” por los avances de infraestructura y que quienes critican su gestión “no quieren celebrar”, aunque aseguró que “no hay problema, es un país libre”.
Estas declaraciones generaron debate digital, en especial entre docentes que participaron en las protestas y que consideran que sus demandas fueron desestimadas sin un análisis profundo.
La presidenta amplía cifras y niega riesgos de gobernabilidad
Posteriormente, Sheinbaum detalló que alrededor de 70 personas irrumpieron en uno de sus eventos, donde asegura había cerca de 4 mil asistentes. Según su versión, estas personas intentaron impedir su salida del lugar, aunque recalcó que el incidente fue magnificado en redes sociales con afirmaciones sobre una supuesta “ingobernabilidad”.
La presidenta reiteró que el país avanza bien y pidió no dejarse llevar por lo que circula en plataformas digitales, reforzando su postura de que las protestas no representan un conflicto mayor.
Contexto político y percepción pública
El manejo de las protestas por parte de la presidenta ha generado opiniones divididas. Mientras sus simpatizantes respaldan la interpretación de que se trató de un grupo reducido, otras voces señalan que minimizar inconformidades magisteriales podría ser un error político, especialmente en una región con larga tradición de protesta social como Oaxaca.
El incidente continúa generando discusión sobre la relación entre el gobierno federal, el magisterio y la importancia de atender reclamos sin reducir su dimensión pública.






