Irán llevó a cabo este jueves la ejecución pública en la horca de Saleh Mohammadi, un joven campeón de lucha libre de 19 años, junto a otras dos personas detenidas durante la represión contra manifestantes antigubernamentales en enero. Los tres fueron acusados del supuesto asesinato de dos policías, cargos que grupos internacionales de derechos humanos rechazan categóricamente al señalar que las confesiones fueron obtenidas mediante tortura y que el proceso judicial estuvo lejos de cumplir los estándares mínimos de un juicio justo.
Un campeón de 19 años con futuro en el deporte internacional
Saleh Mohammadi no era un nombre desconocido en el mundo del deporte. El joven iraní había representado a su país como seleccionado nacional de lucha libre y en 2024 conquistó la medalla de bronce en la Copa Saytev, celebrada en Krasnoyarsk, Rusia. Su trayectoria prometía un futuro brillante en la disciplina, pero su participación en las protestas de enero truncó esa carrera de manera irreversible.
His name is Saleh Mohammadi, 19 years old wrestler. He was hanged today in Iran for the crime of protesting in last January and demanding? pic.twitter.com/djUPnSI2zg
— Masih Alinejad ?️ (@AlinejadMasih) March 19, 2026
Arrestado el 15 de enero durante la represión antigubernamental
Mohammadi fue detenido el 15 de enero en el marco de la violenta represión que las fuerzas de seguridad de Irán desplegaron contra los manifestantes que salieron a las calles en esas fechas. Junto a él fueron arrestados Mehdi Ghasemi y Saeed Davoudi, quienes compartirían su destino meses después en el cadalso. Los tres fueron acusados de haber asesinado a dos policías “con cuchillos y espadas” durante las protestas, según los medios estatales iraníes.
Torturado para confesar el delito capital de “guerra contra Dios”
De acuerdo con organizaciones de derechos humanos, Mohammadi fue sometido a torturas para obligarlo a confesar el delito capital de “guerra contra Dios”, una figura penal del sistema jurídico iraní que conlleva la pena de muerte. Nima Far, activista de derechos humanos y atleta iraní de combate, fue contundente al calificar la ejecución como “un asesinato político flagrante, parte del patrón de la República Islámica de atacar a atletas para reprimir la disidencia y aterrorizar a la sociedad”.
Amnistía Internacional denuncia confesiones forzadas y proceso acelerado
Amnistía Internacional condenó de forma explícita las tres ejecuciones, señalando que a los acusados se les negó el derecho a una defensa adecuada y que fueron obligados a realizar confesiones bajo coacción. La organización humanitaria subrayó que el trío fue sometido a un proceso acelerado que no guardó ninguna semejanza con lo que el derecho internacional considera un juicio justo, cuestionando la legitimidad del veredicto desde sus cimientos.
Estados Unidos apeló sin éxito por los manifestantes
Pese a las gestiones diplomáticas realizadas por Estados Unidos para evitar las ejecuciones, Irán hizo caso omiso y procedió con las condenas. Teherán declaró culpables a los tres hombres y los ejecutó, ignorando las presiones internacionales en un acto que para los observadores externos confirma el patrón represivo del régimen frente a la disidencia interna.
El temor a nuevas ejecuciones tras las detenciones masivas de enero
El caso de Mohammadi no es un hecho aislado. Existe un temor creciente entre los organismos de derechos humanos de que Irán intensifique las ejecuciones como consecuencia de las detenciones masivas ocurridas durante las protestas del 8 y 9 de enero, en las que las fuerzas de seguridad del régimen asesinaron a más de 7 mil manifestantes, de acuerdo con datos de la agencia Human Rights Activists News Agency. El número de personas detenidas en ese contexto abre la posibilidad de nuevos procesos sumarios con desenlaces similares al de Mohammadi.
Activistas piden la exclusión de Irán de competencias internacionales
La ejecución de un atleta de proyección internacional como Saleh Mohammadi ha encendido el debate sobre el papel de los organismos deportivos globales frente a las violaciones de derechos humanos cometidas por los países que compiten en sus torneos. Nima Far instó al Comité Olímpico Internacional y a la Federación Internacional de Lucha Libre a tomar medidas concretas contra Irán por su brutalidad sistemática contra atletas y manifestantes.
Una demanda clara: exclusión hasta que cesen las ejecuciones
La postura del activismo internacional es directa y sin ambigüedades. Far exigió que Irán sea excluido de las competencias internacionales hasta que cumpla con tres condiciones: el cese de las ejecuciones de manifestantes y atletas, la liberación de quienes fueron encarcelados en juicios fraudulentos y el fin de las represalias contra deportistas que se manifiestan o desertan del país. Una demanda que, de ser atendida por los organismos deportivos globales, tendría consecuencias significativas para la participación iraní en el deporte mundial.






