Este año Estados Unidos, México y Canadá sostendrán las Negociaciones del T-MEC, un proceso que será determinante para el rumbo económico del país. Representantes del sector empresarial han señalado que este escenario podría influir en distintas industrias, especialmente aquellas que dependen del dinamismo internacional.
Panorama económico ante el nuevo diálogo comercial
El proceso de actualización del acuerdo comercial es visto como un momento clave para fortalecer la cooperación entre los países participantes. Especialistas coinciden en que el resultado podría marcar la pauta para la estabilidad financiera y la competitividad regional durante los próximos años.
Carlos Olvera Silveira, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) del Caribe, destacó que, aunque Quintana Roo no se ve afectado de manera directa al no ser un estado importador de materias, advirtió que sí podría perjudicar a la industria turística si no se mantienen relaciones sólidas entre las naciones involucradas.
Impacto indirecto en el turismo del Caribe Mexicano
A raíz de las tensiones entre los tres países, el turismo proveniente de Estados Unidos ha mostrado una disminución, mientras que el de Canadá ha incrementado. Aun así, el mercado estadounidense continúa siendo el principal emisor de visitantes al Caribe Mexicano, representando cerca del 80% del total.
En este contexto, las Negociaciones del T-MEC podrían traducirse en mejores condiciones de conectividad aérea y oportunidades comerciales si se logra un acuerdo favorable. Sin embargo, el comportamiento del turismo internacional dependerá en gran medida de la certidumbre económica que resulte de estos encuentros.
Dependencia económica del turismo
“Nosotros en Quintana Roo somos importadores del país y del extranjero; en este tema de transformación el estado tiene muy poca afectación, pero indirectamente sí nos pega, porque en la medida en que el país tenga éxito y crezca económicamente, hay más turismo y nosotros vivimos del turismo, somos exportadores de servicios turísticos”, comentó el entrevistado.
La actividad turística, considerada uno de los motores económicos de la región, permanece atenta a cualquier cambio que pueda modificar los flujos de visitantes o la percepción internacional sobre México como destino seguro para la inversión y el ocio.
Retos políticos y comerciales en la mesa
El presidente, junto a expertos en la materia, ha señalado que no será una negociación sencilla. Temas como Calica o el Tratado de Aguas han elevado las tensiones, lo que podría complicar la posibilidad de alcanzar consensos que beneficien a todas las partes.
Además, las Negociaciones del T-MEC se desarrollan en un entorno geopolítico complejo, donde cada país busca proteger sus intereses estratégicos sin perder competitividad frente a otros bloques económicos.
“Es un tema fundamental para el país, estamos en un momento en la geopolítica que no es muy favorable para nosotros, con un presidente vecino que busca una economía al servicio de su país, y no tanto como socios comerciales; ciertamente no va a ser una negociación sencilla, ya anticipo que va a haber muchos rubros que se van a tener que negociar”, comentó el entrevistado.
Expectativas del sector empresarial
Aunque el panorama presenta desafíos, empresarios confían en que el diálogo permita construir acuerdos que impulsen el crecimiento económico. Mantener relaciones comerciales estables será clave para atraer inversión extranjera, fortalecer cadenas de suministro y evitar impactos negativos en sectores estratégicos.
La atención ahora está puesta en cómo evolucionarán las conversaciones y qué decisiones se tomarán para garantizar que el país continúe siendo un socio competitivo dentro del comercio internacional.






