La escasez de financiamiento es uno de los principales obstáculos para el desarrollo de startups mexicanas en el sector de semiconductores. Las rondas semilla en este campo pueden requerir entre 5 y 10 millones de dólares, según expertos, pero la dificultad para acceder a recursos limita su crecimiento y expansión.
Desafíos en la obtención de financiamiento
Desde sus primeras etapas, las startups mexicanas enfrentan dificultades para obtener capital, lo que ha llevado a algunos proyectos a buscar apoyo en el extranjero o incluso a trasladarse a Estados Unidos. Según Denis Yris, fundador y director general de Wortev, “la principal brecha financiera, tanto para los fondos como para los emprendedores, es la falta de capital”.
Limitaciones en etapas posteriores
El acceso a financiamiento en etapas avanzadas, como la serie B, también presenta obstáculos en México. En esta fase, las empresas buscan recursos para ampliar sus operaciones tras las inversiones iniciales. Yris advierte que las dificultades para sostener el crecimiento llevan a que muchos proyectos migran a otros países, principalmente Estados Unidos.
Participación de inversionistas nacionales
Para fortalecer el sector, Yris propone una mayor participación de inversionistas institucionales mexicanos, como las administradoras de fondos para el retiro (Afores). Estas podrían incrementar la inversión en investigación científica y desarrollo tecnológico, fomentando así la innovación en semiconductores.
Vinculación entre academia e industria
El Tecnológico de Monterrey, a través de su Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera, trabaja en acercar universidades e industria a los inversionistas. Gabriel Charles Cavazos señala que México está dejando pasar oportunidades en semiconductores, “no estamos capturando alguna oportunidad”.
En este contexto, la infraestructura y el financiamiento son clave para que México pueda aprovechar su potencial en el diseño y desarrollo de chips. Actualmente, fondos como los reportados por la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap) invierten en empresas emergentes, pero aún hay un largo camino para consolidar la industria.






