En México, la dificultad para adquirir una vivienda se intensifica a medida que los precios inmobiliarios aumentan y los ingresos de las familias avanzan a un ritmo mucho menor. Según el informe de BBVA Research, en 2025 la brecha entre el costo de un hogar y la capacidad económica de las familias alcanzó los 83.6 puntos porcentuales.
Incremento en los precios de la vivienda y su impacto
El informe “Situación Inmobiliaria México, segundo semestre del 2026” revela que entre 2016 y 2025, el índice de precios de la vivienda de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) aumentó 108.5%. En contraste, los ingresos de los hogares crecieron solo 25% en ese mismo periodo, lo que amplió la brecha de poder adquisitivo.
Consecuencias para el mercado de vivienda
Este aumento en la diferencia entre precios y capacidades de compra limita la incorporación de nuevos hogares al mercado inmobiliario, incluso si sus ingresos aumentan en términos reales. La evolución del poder adquisitivo muestra una restricción en la adquisición de vivienda, ya que el incremento en los ingresos no se refleja en una mejora proporcional en la capacidad de compra.
Factores que influyen en la dificultad de acceso
El deterioro del poder adquisitivo no implica necesariamente una insuficiencia de viviendas, sino que también depende de la disponibilidad de inmuebles, su distribución por segmentos de precio y el ritmo de construcción. Según Samuel Vázquez, economista principal de BBVA Research, no basta con más crédito hipotecario para resolver la situación; es necesario fomentar la construcción de viviendas.
Por su parte, Marissa González, economista senior, señala que para que más hogares puedan acceder a créditos hipotecarios, se requiere empleo formal y mejor remunerado. Aunque las tasas de interés hipotecarias comenzaron a disminuir, aún no han impulsado significativamente la demanda, ya que en 2026 la tasa fue de 10%.
Diferencias regionales y tendencias futuras
Las diferencias regionales son notables. En 2025, Baja California Sur registró una brecha del 144.2%, y Quintana Roo alcanzó el 131%. En contraste, Hidalgo tuvo una brecha de 50.6%. La demanda en destinos turísticos responde en parte a compras para inversión, no solo para vivienda habitual, lo que también influye en estas cifras.
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