La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno revisará las pensiones vitalicias que reciben exgobernadores y exsubgobernadores del Banco de México, en medio de cuestionamientos por la justicia y la legalidad de estos pagos. La medida busca transparencia en el uso de recursos públicos y plantea un debate sobre la equidad en los beneficios a exfuncionarios.
Contexto y antecedentes de las pensiones en el Banco de México
Durante una conferencia de prensa en Ciudad de México, Sheinbaum manifestó que su administración buscará difundir los montos de las pensiones de los exgobernadores y exsubgobernadores del Banco de México, tras conocerse que algunos reciben pagos que superan los límites salariales establecidos para los funcionarios públicos.
Montos y beneficiarios de las pensiones
Se informó que el expresidente Ernesto Zedillo recibe más de 130 mil pesos mensuales, mientras que Guillermo Ortiz, exsecretario de Hacienda y exgobernador del banco, percibe aproximadamente 330 mil pesos al mes. La suma anual para Zedillo, en 2026, superaría los 1,8 millones de pesos.
Legalidad y autonomía del Banco de México
Sheinbaum recordó que el Banco de México tiene autonomía constitucional y que, en administraciones anteriores, algunos funcionarios lograron mantener ingresos por encima del límite salarial gracias a amparos judiciales. La mandataria afirmó que, aunque estos pagos puedan ser legales, no necesariamente son justos, y que su gobierno analizará la posibilidad de implementar cambios.
Posibles medidas y comparación con expresidentes
Por ahora, Sheinbaum no adelantó si promoverá reformas legales o cambios internos en el banco. Sin embargo, señaló que su prioridad es obtener y hacer pública la información sobre estos pagos. La presidenta también comparó esta situación con la eliminación de pensiones para expresidentes, una medida implementada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
El tema genera un debate sobre la equidad en el uso de recursos públicos y la justicia social, en un contexto donde la transparencia y la rendición de cuentas son cada vez más relevantes en la política mexicana.






